13 de septiembre de 2010

Querida Teófila, te mando un cariñoso saludo



Madrid, 4 de septiembre de 2010

Querida Teófila:

Ha pasado mucho tiempo, más de un año y medio, desde que me hiciste la amable propuesta de la exposición (Cádiz 2012-1812). Las fechas se han echado encima, al menos las que yo tenía previstas, y todo ha ido con un retraso que hace temer prisas e improvisaciones que no beneficiarían el resultado final. Pero en cierta forma me alegro de ese retraso, pues me ha permitido reflexionar despacio sobre el asunto.

Siento mucho decirte que ya no quiero encargarme de la exposición, y te ruego me liberes de mi compromiso verbal. El tiempo ha pasado, como digo, y tengo proyectos profesionales que no debo retrasar más. Por otra parte, te consta que mi aprecio por ti y por Cádiz es enorme, y que esa ciudad ocupa un lugar importante en mi corazón. Lo habría hecho con mucho gusto y entusiasmo, como lo hice en Madrid cuando el Dos de Mayo; y como sabes tenía muy avanzado el trabajo, del que pudiste ver adelantos, planos y esquemas previos.

Pero si hace unos meses ya me causó malestar aquella polémica sobre lo que cobraría por dedicar dos años de mi trabajo a la exposición, ahora vuelve a irritarme que, apenas iniciado el curso municipal gaditano, otro concejal de partido local vuelva a utilizar el asunto como argumento político. Ni para bien ni para mal me apetece mezclarme en esos fangales ni oír más mi nombre en boca de gentuza de esa calaña, sea del partido que sea; y mucho menos servir de munición y pretexto para maniobras y rifirrafes de partido a costa de mi trabajo y del nombre con el que me gano la vida. Que me la gano, por cierto, razonablemente bien y sin necesidad de organizar exposiciones. También me conozco un poco , y sé que al final acabaré ciscándome públicamente en la puta madre de alguien, y la liaremos. Así que mejor me quito de en medio.

Sintiéndolo mucho, por tanto, no seré comisario de la exposición sobre el Bicentenario. Por mis amigos gaditanos no me inquieto, pues sé que lo entenderán perfectamente: conocen el percal y a sus políticos. Lo que lamento es el relativo fastidio que pueda causar a los planes de ese Ayuntamiento, pero estoy seguro de que hay en la ciudad quien lo haga mucho mejor de lo que lo habría hecho yo.

Sabes que siempre tendrás mi agradecimiento y mi afecto. Te mando un cariñoso saludo. Arturo Pérez-Reverte

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Texto Constitución 1812 (Cervantes virtual)