24 de octubre de 2010

El planeta Marte nos espera

Tras encontrar agua en Marte en el año 2002 todo parece indicar que el reto actual es colonizar Marte y asentar una comunidad de robots (después llegará el turno de los humanos) que hagan allí lo mismo que hicimos en el planeta Tierra.

Animación: MARS Rover explora Marte


La NASA nos ofrece la posibilidad de ver cómo se construyó el vehículo marciano:




Construction Of NASA's New Mars Rover Live On The Web (4 horas)

Pero si queremos acelerar el proceso de saber qué nos encontraremos en el subsuelo marciano y qué haremos en Marte, podéis ver esta interesante animación:

MARS! human interplanetary exploration [by Joe Bichard y Jack Cunningham, música Jimi Swells of Nullifier]

Sobre Marte:




Fuente información y vídeos Mars Exploration Program:





Post sobre el Espacio:















22 de octubre de 2010

Cementerio Urbano de Redondela


Durante el curso académico 2006/07 se propuso, en la asignatura Proyectos 5, a los alumnos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña, la actuación sobre el emblemático Cemiterio dos Eidos de Redondela, personas ilustres y represaliados de la Guerra Civil española reposan allí. Con el transcurso de los años este cementerio acabaría inmerso en la ciudad.

Esta fue la propuesta (sin ánimo de llevarla a la práctica) de Julio J. Guardado Díaz, un bonito lugar para descansar...



- Se plantea la rehabilitación del Cementerio urbano de Redondela, situado entre edificaciones y oprimido, se trata de convertirlo en un espacio más de la ciudad, ganándolo como zona verde.
La propuesta parte de generar pasarelas elevadas por las que se pueda pasear, de tal modo que se generan vistas peculiares del cementerio.


- Las pasarelas se elevan sobre los nichos y columbarios permitiendo al viandante tener un visión del actual cementerio.

- Las pasarelas se desarrollan perimetralmente para luego lanzarse hacia el interior, de forma que hacen la función de pérgolas, configurando zonas a resguardo donde se dispondrán bancos.

- El entramado de las pasarelas se hace mediante paneles de madera y de policarbonato rígido (transparentes y translúcidos) de manera que se crea un filtro de luz que varía la percepción del cementerio.

- Dichas pérgolas se apoyan sobre unos arcos conformados por perfiles metálicos, a modo de puertas que facilitan el paso. El tratamiento del suelo se realiza mediante prefabricados de hormigón con distintas pigmentaciones, acordes con el entorno.


In Memoriam Julio


17 de octubre de 2010

Contra el Cambio [ Martín Caparrós]


Extracto de Contra el Cambio Capítulo 5 Sidney [autor Martín Caparrós]

(...) el negocio del carbon offset, que hace diez años no existía, ya mueve más de 120.000 millones anuales, y crece sin parar: si se regulan las emisiones en Estados Unidos, Fortune calcula que el mercado llegará a un billón en castellano –un millón de millones, 1.000.000.000.000– de dólares en 2020. La clave del comercio es simple: los acuerdos internacionales basados en Kioto determinan cuánto gas de efecto invernadero puede mandar a la atmósfera cada país, y los gobiernos de los países ricos reparten esa cuota nacional entre sus empresas. Entonces las que prefieren emitir más gas para seguir haciendo sus negocios compran «créditos de carbono»: derecho a polucionar que les venden las empresas y comunidades que no llegan a usar toda su cuota. En teoría, esto sirve para que las compañías que se preocupan por reducir sus emisiones –moderando su consumo, modernizando sus equipos– reciban algún beneficio; en la práctica, las empresas despilfarrantes suelen comprar sus créditos a las nuevas compañías especializadas que los consiguen a través de supuestas inversiones verdes en el tercer mundo. (...)

La religión del cambio climático tiene, como todas ellas, sus evangelistas, sus sacerdotes, sus feligreses, sus recaudadores. Que lo hacen, por supuesto, por el bien del planeta.

El green business explota y se extiende como mancha de petróleo –con perdón. En las góndolas de los mejores supermercados de Occidente, las nuevas comidas respetuosas del planeta –las orgánicas de estos días temerosos– son las que se preocupan por su huella de carbono: los productos más cool, los más ecololós anuncian en sus etiquetas su parte en las emisiones de gases para que el comprador consciente pueda comparar y comprar el que menos emite o, por lo menos, el que paga por eso. Los compradores, por supuesto, conocen el juego y saben que la pureza cuesta algún dólar o algún euro de más, pero lo hacen con gusto. (...)

Funda fabricada, a mano, de bambú, material sostenible y verde, para iPhone, con certificación de FSC (¿ecololó?). Fuente imagen iPhone

La relación entre comida y cambio climático se manifiesta, también, de un modo inesperado. Consumidores occidentales conscientes preocupados juran que la comida local es mejor porque, al viajar menos, gasta menos «millas alimenticias» en su transporte –sin tomar en cuenta cantidad de otros factores que pueden hacerla mucho más dañina para el aire. Algún investigador con tiempo y fondos midió, por ejemplo, que un cordero criado en Nueva Zelanda y enviado a Gran Bretaña por barco «cuesta» cuatro veces menos CO2 que un auténtico cordero inglés –con su salsa de menta congénita– porque las pasturas kiwis requieren mucho menos fertilizante y su energía es mayormente hidroeléctrica, por ejemplo. O que importar verduras desde el tercer mundo a Europa suele costar menos carbono que producirlas in situ, porque las verduras pobres se cultivan con mucho menos gasto en combustible, fertilizantes y sistemas de irrigación.

Y un estudio reciente explica que, del total de emisiones producidas por los alimentos consumidos en Estados Unidos, sólo un 11 por ciento corresponde a su transporte hasta el consumidor; todo el resto se va en insumos para la producción. Y que, en realidad, lo que produce diferencias importantes no es de dónde viene una comida sino qué es esa comida: que no hay nada más caro en emisiones que la carne de vaca, por ejemplo, porque las vacas gastan fortunas en pastos y piensos. O sea: que si unimos estos datos con los pedos y eructos vacunos, pocas agresiones peores podemos infligirle a la estratosfera, en nuestro triste nivel individual, que comernos un bife. Pero, más allá de cualquier matiz, la moda se sostiene y ya tiene incluso nombre propio: los «locávoros» son los que comen sólo lo que crece en los alrededores so pretexto de reducir gases. El problema es que todo carboniza: mirar la tele tres horas al día produce 250 kilos de CO2 al año, aumentar un grado la temperatura de la calefacción de una casa es media tonelada, usar regularmente un coche casi tres. (...)

Código alfanumérico- El primer número indica cómo ha sido criada la gallina (¿?). Fuente imagen huevo

Pero la culpa se difumina, se reparte. Todos somos culpables. Moral, insisto: moral judeocristiana del pecado. Lo cual, por supuesto, no implica que no estemos haciendo tonterías; la cuestión es cómo se definen, cómo se encaran, quién es responsable, quién debe pagar qué, cómo se solucionan.

El green business explota y ya lo están copando los grandes jugadores, las finanzas globales, los dueños de este mundo. Un ejemplo reciente: los hornitos africanos mejorados con certificados ecológicos. (...) J. P. Morgan –la famosa Banca Morgan, quintaesencia del capitalismo americano– tiene un plan para distribuir diez millones de hornitos ecololó en Kenia, Uganda, Ghana y un par más. Cada horno les cuesta unos cinco dólares; se supone que cada horno reduce las emisiones en dos o tres toneladas por año; cada tonelada menos es un crédito de carbono, que la Banca Morgan puede vender entre 10 y 15 dólares en el nuevo mercado internacional, o sea: con una inversión inicial de 50 millones conseguirán entre 200 y 450 millones de dólares anuales. Y encima pueden decir que ayudaron a esa pobre gente. Que es su meta en la vida.

Mientras, ya aparecen quejas, aquí y allá, en países pobres, sobre fábricas que basan su rentabilidad en haber reducido –o aparentemente reducido– su emisión de gases pero que en realidad no lo hacen –y sobornan a los auditores encargados de certificarlas– o lo hacen y polucionan de otros modos, envenenando las aguas por ejemplo, o lo hacen y no producen mucho más que su ingreso por vender los créditos. En poco tiempo, los créditos de carbono pueden convertirse en un gran deformador de las economías subdesarrolladas, en otra forma de corrupción institucionalizada. Y, también, en uno de los mayores esquemas de especulación financiera global: otro negocio improductivo extraordinario, burbuja subprime verde.

Fab Lab House, produce más energía que la que consume.

Pero el gran negocio, como siempre, necesita a América para ser realmente grande. En Estados Unidos, por ahora, las empresas que compran créditos de carbono para compensar sus emisiones lo hacen por relaciones públicas, porque queda bonito y les permite presentarse como buena gente y vender más. Pero si el gobierno de Obama finalmente regula sus emisiones de gases invernadero, todas tendrán que hacerlo y las financieras que ya empezaron a invertir en el mercado del carbono van a ganar miles de millones de dólares adicionales –por el aumento en la demanda y la suba de los precios. Por supuesto, otras van a perder: las grandes contaminadoras se defienden como gato panza arriba y tienen, para apoyarlas, buena parte del establishment político de Washington: una pelea sin cuartel entre fracciones del gran capital americano. En cualquier caso Al Gore, que solía presentarse diciendo «yo solía ser el próximo presidente de los Estados Unidos», tiene un gran futuro por delante. Y un presente bastante extraordinario.

Al Gore es el gran lobbysta de la lucha contra el cambio climático: un cardenal que no puede ser Papa pero sí secretario de Estado o camarlengo –y recaudar en el camino a cuatro manos.
En 2000, cuando consiguió perder aquellas elecciones, Gore declaró una fortuna de menos de dos millones de dólares. Ahora, después de diez años de campaña contra el cambio, sus bienes andan por los cien millones. Además de cobrar decenas de miles por esa conferencia que ya repitió más de mil veces, Gore participa en el directorio o es accionista de una cantidad de empresas exitosas; muchas de ellas están relacionadas con su militancia: energías renovables y créditos de carbono, sobre todo. En 2007 le dijo a Fortune que a través de su empresa Generation Investment Management pensaba ayudar a una transformación social «mayor que la Revolución Industrial, y mucho más rápida»: la conversión del mercado global de energía, que vale unos seis billones de dólares, «para contener el calentamiento global» a través de tecnologías limpias, verdes, sustentables –y, también, por qué no, nucleares.


Phillips Light Blossom, farolas ecológicas (¿precio?). Fuente vídeo farola

Suena como un combate de proporciones épicas: algo parecido a la gran batalla que, a fines del siglo XIX, enfrentó a Gran Bretaña y los Estados Unidos, a lo ancho del tablero mundial, por otro predominio energético. Entonces, el carbón era inglés y el petróleo americano y, en todas las provincias, el imperio saliente y el entrante disputaban cada espacio donde imponer su energía y la maquinaria que la usaba. Sucedió en la Argentina, por ejemplo, donde los intereses ingleses en los ferrocarriles propulsados a carbón demoraron varias décadas la explotación del petróleo.
Al Gore se presenta como el líder del combate. A los que lo acusan de transformar sus convicciones en millones, les pregunta si tiene algo malo poner tu dinero donde tienes tus ideas. Es lo mismo que hacen, dijo hace poco el New York Times, otros políticos que intentan que su gobierno sostenga políticas verdes, como la jefa demócrata en el Congreso Nancy Pelosi y Robert Kennedy Jr., que explican que la única forma de conseguir que las emisiones se reduzcan es aplicarle las famosas fuerzas del mercado: que los que contaminen paguen, que los que no contamine cobren. Y, de paso, que los intermediarios financieros ganen más y más. En síntesis: tratar el problema según el mismo modelo que creó ese problema, entre tantos otros; el mismo modelo que también produce el hambre de millones. Hace muy poco un socio de Al Gore en una de estas nuevas empresas verdes, Capricorn Investment Group, lo dijo tan clarito: «Nuestro objetivo es hacer más dinero que los demás de un modo que los supera en impacto y en ética.»
El negocio perfecto. Que será, de nuevo, mucho más perfecto –miles de millones más perfecto– si su gobierno regula las emisiones de CO2 en Estados Unidos, la causa a la que Al Gore dedica tanto esfuerzo, militancia tan esperanzada.

Un sábado hace tres meses, en medio de una ola de calor y una sequía espantosas, una serie de fuegos estalló en una zona boscosa de la provincia australiana de Victoria: los incendios duraron semanas, quemaron más de dos mil casas y mataron a 173 personas. En la misma época y no muy lejos, en Queensland, inundaciones causadas por las lluvias produjeron cientos de millones en pérdidas. Los medios y las víctimas culparon al calentamiento global por los dos fenómenos –y es probable que tuvieran razón. (...)

Fuente /extracto/ Contra el Cambio: Capítulo 5 Sidney (Martín Caparrós)
www.rollingstone.com.ar/1311812-martin-caparros---contra-el-cambio


Otros fragmentos del libro Contra el Cambio: www.yellmagazine.com.ar/2010/09/contra-el-cambio-de-martin-caparros/


16 de octubre de 2010

Caldevilla: "TimeLapser" gallego





Entrevista a Luis Caldevilla en PixelyDixel


Luis Caldevilla nace en Fene (A Coruña). Creador y webmaster de la página Timelapses.tv, donde se exponen trabajos realizados por diferentes autores con la técnica timelapse.




Entrevista a Luis Caldevilla en Telemadrid


Madrid 2008 - autor: Luis Caldevilla


En la actualidad se pueden seguir sus trabajos en la nube:



Otros TimeLapse de Luis Caldevilla:

El Jardín de la Buena Dicha [Noche en Blanco 2010]

Castilla [motion timelapse]

Caldevilla TimeLapse's


Obelisco de Santiago Calatrava

Zanja en Madrid [timelapse]

Noche en Blanco en Madrid [timelapse]


11 de octubre de 2010

Un País en la mochila de Labordeta

Un País en la mochila, serie documental escrita y presentada por José Antonio Labordeta. Un recorrido por la España rural, sus paisajes y su gente, la geografía, pueblos, arte, monumentos, flora, fauna, gastronomía y ocio, a lo largo de 29 episodios.

Documentales de los lugares visitados por Labordeta, por Comunidades autónomas de Norte a Sur:

Galicia [Lejos del mar, Baixo Miño]

Principado de Asturias [De Panes a Potes]

Cantabria [Por Tierras de Cantabria]

País Vasco [Encartados]

Navarra [El Valle del Roncal]

Cataluña [Donde el Ebro se hace Delta, El Priorato]

Aragón [El Maestrazgo de Teruel, El Moncayo]

La Rioja [La Rioja]

Castilla y León [Estar en Babia, El Duratón, Aliste]

Madrid [Sierra Norte de Madrid]

Extremadura [La Vera de Cáceres, Valle del Ambroz]

Castilla La Mancha [Campo de Calatrava, Alto Tajo y Señorío de Molina]

Comunidad Valenciana [Al Sur de Alicante]

Baleares [De la Tramuntana al Plà, Menorca]

Región de Murcia [El Reino de la Luz]

Andalucía [Valle de Andarax, La Ruta del Mármol, Sierra de Aracena, Sierras de Segura]

Canarias [La Gomera, El Hierro]




IGN/Ministerio de Fomento/CartoCiudad/Callejero, información censal y postal de España





ING/Instituto Geográfico Nacional/ http://www.ign.es

INe/Instituto Nacional de estadística/http://www.ine.es/

Pueblos de España:






Pueblos de España abandonados:




5 de octubre de 2010

Los lunes al sol en Gijón


En el año 2000 se vivió en los astilleros de Gijón uno de los capítulos más tensos y violentos de la lucha obrera asturiana. Veíamos a diario en la TV la defensa numantina del astillero Naval Gijón, encerrados los trabajadores en su empresa y en los exteriores la policía. Incluso se habilitaban momentos de "tregua" entre trabajadores y policía para que las mujeres de los encerrados pudieran llevarles víveres(ver minuto 3:08). Esto fue lo que vio el director de cine Fernando León de Aranoa, quien tomaría escenas reales de ese enfrentamiento como primeras secuencias de "Los lunes al sol":


Imágenes reales de los disturbios en el astillero Naval Gijón, grabadas en el año 2000 por Carlos del Río

Escribe Fernando León de Aranoa en Glayiu.org (26 de junio de 2007):

Conocimos a Cándido González Carnero y a Juan Manuel Martínez Morala hace unos años, cuando escribíamos el guión de «Los lunes al sol». Fueron las imágenes de las movilizaciones de los trabajadores de Naval Gijón en los informativos nacionales las que nos llevaron hasta ellos. Se defendían allí los puestos de trabajo de ochenta de sus compañeros, trabajadores eventuales. Días más tarde, en el transcurso de una larga asamblea sindical a la que asistimos en Gijón, se perdió lo que con tanto sacrificio se había defendido en la calle. Ochenta trabajadores se quedaron entonces sin trabajo como resultado de un proceso más amplio, del que quizá terminaron por ser víctimas, pero del que no quisieron ser cómplices.

Hicimos después una película sobre esos hombres, tratando de imaginar cuál sería su paradero físico y emocional algunos años más tarde. La película se tituló «Los lunes al sol», y obtuvo numerosos reconocimientos. Siempre hemos pensado que esos reconocimientos eran en buena medida para los hombres de los que hablaba la película. (...)

Las imágenes de aquellas movilizaciones en Gijón configuraron la secuencia inicial de una película que pretendía mostrar, en realidad, otra violencia. Esa que nadie verá nunca en la cabecera de un informativo, porque sucede en el seno de las familias de los trabajadores sin trabajo. (...)

Siempre hemos sostenido que la película encontró su alma en Gijón, en el transcurso de aquellas jornadas que compartimos con los trabajadores del Naval, de la mano de hombres como Cándido González Carnero y Juan Manuel Martínez Morala. Su ética del trabajo, sus palabras, están hoy en la película. Fuente: http://www.glayiu.org/candidoymorala/spip.php?article19



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Los lunes al sol (2002) Director: Fernando León de Araona, Guión: Fernando León de Araona & Ignacio del Moral


Pese a ser la fuente de inspiración de Los lunes al sol, el conflicto de los astilleros de Gijón, el escenario de la película es la Ría de Vigo, uniendo así de una manera simbólica los destinos de los astilleros asturianos y gallegos. El sector naval gijonés sigue aún inmerso en un proceso crítico, más complejo que lo narrado en Los lunes al sol.

En los terrenos que rodean la bahía gijonesa de El Natahoyo, se asentaron durante el siglo XX, los astilleros Naval Gijón e Izar Gijón (actualmente conocida como Factorías Juliana).

En el año 2006 los destinos de Gijón y Vigo se volverían a unir con resultados catastróficos para Gijón. De nada sirvieron las movilizaciones de los trabajadores de Izar Gijón, contra la privatización. La SEPI se aferró a un informe de Boston Consulting que consideraba a Factorías Vulcano como el mejor postor. La SEPI vendió por 2,8 millones de euros Factorías Juliana(Izar Gijón) a Factorías Vulcano. El resultado de la gestión de Factorías Juliana en manos del astillero vigués Factorías Vulcano encendió los ánimos de los sindicatos del astillero y del gobierno del Principado, que pidieron al Gobierno central que apartase de Juliana al empresario Fernando Santodomingo, presidente de Vulcano. Tras más de dos años de control por parte de Vulcano, Factorías Juliana tenía hipotecados sus 85.926,11 metros cuadrados en El Natahoyo en 20,69 millones de euros a favor de Pequeños y Medianos Astilleros Sociedad de Reconversión (Pymar).

Pero la historia aún podía, y puede, tener otro final para Izar Gijón. Y eso estaba en manos de la justicia y de Pymar. Resultó que en el año 2006 Gestión de Negocios Argos (de la familia Barreras) era socio minoritario en Factorías Vulcano, donde Astilleros La Mecánica (de la familia Santodomingo) poseía el 51% del capital. Ambos socios habían llegado a un "acuerdo" para acudir a la privatización de Izar Gijón/Juliana en 2006, pero cambiando los roles. Según ese "acuerdo", Santodomingo y Barreras constituirían una "nueva empresa" para hacerse con Izar Gijón. En esa "nueva empresa" sería Gestión de Negocios Argos quien contaría con el 51% del capital y Astilleros La Mecánica con el 49%. El acuerdo se habría suscrito antes de que la SEPI informara sobre el precio de venta de Izar Gijón. Cuando Santodomingo supo que el precio final sólo iba a ser de 2,8 millones de euros optó por concurrir a la privatización directamente a través de Vulcano. Al ser él, el accionista mayoritario del astillero gallego, se garantizaba el control sobre la factoría naval gijonesa. Pero Argos interpuso demanda contra Vulcano, haciendo valer el acuerdo de la "nueva empresa" creada por ambos. El 23 de marzo de 2009 el titular del Juzgado de primera instancia, número 2, de Vigo notificó a Vulcano la sentencia en la que estima íntegramente la demanda presentada por Gestión de Negocios Argos. Fuente Un juez obliga a Vulcano a entregar el 51% de Juliana a José Alberto Barreras [Faro de Vigo, 26 de marzo de 2009]

Tras muchos avatares se confirma que la empresa asturiana Armon ha adquirido Factorías Juliana. El astillero vigués Factorías Vulcano iniciará el proceso de cesión definitiva, obligada por la complicada situación económica, de la propiedad asturiana Factorías Juliana a la firma naval Armón, lo hará el próximo 8 de octubre de 2010 en el marco de la junta de acreedores que se celebrará en Oviedo.

Actualización:[ lne.es 8 de noviembre de 2008] El fracaso del plan para salvar Juliana dificulta la compra por Armón del astillero gijonés.
"El peso de la deuda corporativa de Vulcano, así como las dudas sobre el cumplimiento del convenio de acreedores de Factorías Juliana, es el argumento que ha llevado a Pymar a dar marcha atrás en su plan para evitar la liquidación de Factorías Juliana, según fuentes empresariales. Ahora Juliana entrará en un proceso de liquidación que arrastrará a un concurso de acreedores a su empresa matriz, el astillero vigués Factorías Vulcano, de manera inevitable, según comunicó ayer el administrador único de Factorías Juliana y directivo de Vulcano, José Domínguez, a directivos de Pymar y a responsables políticos"





Pymar desbloquea la negociación para salvar Factorías Juliana [El Comercio digital, 8 de junio de 2010]

El futuro incierto de la antigua Izar Gijón [Cinco Días, 22 de mayo de 2009]


Juliana acelera la metamorfosis de la bahía [ La Nueva España, 2 de noviembre de 2008]






2 de octubre de 2010